Las evaluaciones a profesores se han convertido en uno de los puntos neurálgicos de la problemática magisterial. El Minedu ha lanzado este año dos convocatoria para contratar a quienes se encarguen de calificar a los maestros pero con una exigencia demasiado baja, de practicante.

*Artículo publicado en el Semanario Sucesos 

 

OBSERVADORES SIN CARTÓN

El 26 de junio último, a diez días de iniciada la huelga de maestros en el Cusco, el Ministerio de Educación (MINEDU) lanzó una “Convocatoria para observadores externos”.

El papel de estos observadores será el de calificar a los maestros en su desempeño dentro del aula, y para ello deberá “aplicar las rúbricas de observación de aula al grupo de docentes asignados a cada observador”, resaltando que “El observador ha sido certificado previamente en la aplicación de dichas rúbricas”. El monto de remuneración es de 7 mil soles y su contrato durará “entre tres y cuatro meses”, según los plazos señalados.

Sin embargo, la capacitación para obtener dicha certificación duró solamente cuatro días (del 10 al 13 de junio) y el examen fue al quinto día. Un tiempo bastante corto para “especializar” a alguien en tan delicada labor sobre todo teniendo en cuenta que la ministra de Educación, Marilú Martens, los ha llamado “especialistas calificados”, y sobre ellos recae la responsabilidad de un punto clave en la ley de la carrera pública magisterial.

BACHILLERES CON SUELDAZOS

Otro punto bastante cuestionable en esta convocatoria, es el requisito de “Bachiller en Psicología o Educación inicial o primaria o Profesor de nivel inicial o primaria”, y que éste tenga “al menos 1 año de experiencia docente en el nivel de inicial o primaria o en el desempeño de su profesión en colegios privados o públicos o 3 años de experiencia en actividades relacionadas con educación (observación de conducta, evaluación docente, capacitación sobre estrategias metodológicas, etc.)”.

Hay que tener en cuenta que el grado de Bachiller se obtiene de manera automática al egresar de la universidad y solo con unos requisitos administrativos. Conversamos con una docente a quien llamaremos “María”, pues nos pidió la reserva de su nombre por temor a represalias. “No entendemos por qué el nivel tan bajo de la convocatoria y ¿por qué bachiller en psicología? Antes pidieron acompañantes pedagógicos (personas que acompañan la labor del docente durante todo el período escolar) a contadores, psicólogos, ingenieros, administradores. En mi caso y a trece profesores de mi colegio nos tocó una contadora y cuando denunciamos nadie nos hizo caso”, señala María con voz contenida.

Ella cuenta con un doctorado, tres maestrías (dos registradas en la Sunedu y una por registrar), dos especializaciones y su título de licenciada. Basta hablar un minuto con ella para darse cuenta que sus títulos la respaldan. Le preguntamos qué siente al saber que puede ser evaluada por alguien con tan pocos pergaminos. “Siento desazón. Hay un término que se llama “indefensión”. Los maestros nos sentimos indefensos porque los medios no abordan este tema en su complejidad, y más aún cuando la autoridad del ministerio lanza términos como “especialista” o “certificados por el ministerio” y esto a la ciudadanía le da la idea que han contratado a unos “súper dotados” de la pedagogía y que nosotros somos unos ignorantes y vagos que no queremos ser evaluados. Nada más absurdo que eso”, nos respondió.

Lo cierto es que la transparencia de estos procesos también deja mucho que desear. La convocatoria no ha sido publicada a través del Seace y solo la hemos encontrado en un Facebook privado. El último 9 de agosto, el Minedu ha lanzado una segunda convocatoria con las mismas características y ha sido difundida por el portal de empleos privado llamado Redinfor. Un secretismo inusitado para tan importante labor.

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