Jaime Antezanaa Rivera.

Una nueva emboscada contra la policía se produjo el viernes 22 de setiembre, a horas 15.40 pm, a la altura del Km 116 de la carretera interoceánica margen izquierda Mazuko-Puerto Maldonado, en la región Madre de Dios. Esta emboscada, ocurridas muy lejos de los Valles de los Ríos Apurímac, Ene y Mantaro (VRAEM), dejó un suboficial muerto y tres heridos (entre ellos un comandante).

Cabe destacar que esta es la primera emboscada contra efectivos policiales que ocurre en Madre de Dios, el epicentro neurológica de la minería ilegal en el Perú. Y, por los costos sociales en la policía, es un emboscad/ataque que destaca por su capacidad de fuego y contundencia. Es es evidente: para ser la primera emboscada a la policía, el costo social es alto. Y de los atacantes no hubo bajas ni heridos

¿Que dice sobre este hecho el “Comunicado” de la Policía Nacional? “…un grupo de 8 a 10 delincuentes desconocidos atacaron con disparos de armas de fuego (emboscada) a efectivos PNP que retornaban de una inspección policial…” (http://rpp.pe/lima/seguridad/reportan-un-policia-muerto-tras-una-emboscada-en-madre-de-dios-noticia-1078408). El mismo comunicado oficial reconoce, pues, que fue una emboscada de “delincuentes desconocidos” que atacaron “con armas de fuego” a los policías.

Al respecto, cabe la siguiente pregunta: ¿pueden “delincuentes desconocidos” emboscar y provocar la lamentable muerte de un sub oficial de policía y tres heridos, incluyendo al Comandante PNP Alberto Rojas Méndez? La respuesta: cualquier grupo delincuencial (sicarios) no puede ejecutar una emboscada a un grupo de policías con ese alto costo social. Los sicarios “ajustan” cuentas individualmente. No emboscan.

Comparemos con el VRAEM. En esta triple cuenca, la principal zona de producción de coca y cocaína del país, ningún sicario individual o grupo de sicarios que protegen la droga y “ajustan cuentas” pese a su amplia experiencia, no han podido -hasta el momento- emboscar a policías y provocar, el costo social como provocado en Madre de Dios. En los enfrentamientos, que los hay, con policías han llevado la peor parte.

Esta rápida comparación, ilustrativa y necesaria, presupone que el grupo de 8 a 10 “delincuentes desconocidos” que atacaron a los policías en la ruta Mazuko- Puerto Maldonado no eran -como un medio ha esgrimido- simples sicarios o delincuentes comunes contratados presuntamente por mineros ilegales para golpear a la policía. Los sicarios abundan en la zona pero no son capaces de emboscar a policías.

Emboscar a una unidad policial no es lo mismo a asesinar por ajuste de cuentas (oro u droga) a una, dos o tres personas. No es lo mismo. Emboscar requiere de planificación, capacidad de fuego, domino del escenario y capacidad de actuar con el factor sorpresa que solo lo tienen los grupos armados con experiencia de guerra (como en el VRAEM) o bien entrenados en tácticas militares.

El comunicado policial estaría sugiriendo que existiría un grupo armado capaz de emboscar policías en Madre Dios. ¿Es posible que haya surgido un grupo de esas características y actuar -como RPP ha sugerido- por dinero de los mineros ilegales? No se puede descartar. Sin embargo, se olvida que en la frontera de Puno (San Gabán) y Madre de Dios hubo un enfrentamiento armado entre narcotraficantes y policías.

Así, se olvida otro dato de la realidad a saber: que Sandia (San Pedro de Putina Punco, Alto Inambari y San Juan de la Frontera) y San Gabán (Carabaya), pese a la erradicación en esta ultima, son zonas cocaleras de la región Puno que tienen una enorme producción de coca, PBC y cocaína. Cultivos de coca que continúan creciendo sin que los mínimos esfuerzos del Estado puedan frenar y reducir.

Y, en el caso de la provincia puneña de Sandia, particularmente, en San Pedro de Putina Punco y Alto Inambari donde, entre los años 2008-2012, hubo enfrentamientos armados entre narcotraficantes y policías en las pistas de aterrizaje clandestinas. Asimismo, hasta hace hace menos de dos años, había una pista de aterrizaje en San Pedro de Putina Punco y, unos tres años, en el corazón del Baguaja Sonene.

Y otro dato subsecuente de lo primero: la carretera interoceánica no solo es una zona de minería ilegal e informal sino también es una de las rutas de la droga que proviene, principalmente, de San Gabán y Sandia. Igualmente, la droga del VRAEM y el Baguaja Sonene, rumbo a Pando (Bolivia) y Brasil. Es, cabe agregar y sin temor a equivocos, una ruta prácticamente libre de la droga.

Esas variables de la realidad entre Puno y Madre de Dios son importantes tener en cuenta en la investigación del tipo de grupo armado emboscó a los policías. Hay que darle contenido a “delincuentes comunes”. Por otro lado, descartar que fueron simples sicarios los que asesinaron a un policía y dejaron a otros tres heridos en esa zona remota del país.

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Jaime Antezana Rivera
Consultor e investigador social de la problemática del narcotrafico en el Perú (1998-2015) y sus múltiples aspectos: amapola, coca, cocaína, látex de opio y morfina, violencia, política narcovuelos, lavado de activos en el Perú: Con diversas publicaciones (artículos, ensayos y papers temáticos y regionales y colaborador en cuatro libros) de este problema para el desarrollo, la seguridad y gobernabilidad . Investigador y analista de conflictos sociales (2008-2015) en las regiones con presencia de narcotrafico y violencia narcosenderista. Con experiencia y publicaciones (artículos, papers y ensayos) de regiones del norte del país (Amazonas,Cajamarca, Piura y La Libertad), Puno y Madre de Dios. Promotor e Investigador social de la problemática del desplazamiento forzoso (1988-1998) producto de la violencia política que el Perú vivió en los 80 y parte de los 90; promotor e investigador del retorno y repoblamiento de los desplazados a sus comunidades de origen en Ayacucho, Huancavelica y Apurimac, post conflicto. Investigador social de la violencia terrorista de Sendero Luminoso, las Fuerzas Armadas, los Comités de Autodefensa Campesina y las secuelas de la violencia política (1991-2015) en Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Junín y, desde 2007-2008, en el Valle del Río Apurímac y Alto Huallaga.

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