Jaime Antezana Rivera.

En horas de la mañana del domingo 8 de octubre pasado, fecha que se rememora el Combate de Angamos, fue trágico para la policía nacional: en la zona de Río Seco o Pichis, perteneciente al distrito de Pucacolpa, Huanta, Ayacucho, fue abatido el suboficial Aarón Edgar Gómez Cuti.

Según el Comunicado del Comando Conjunto de las FFAA, el mencionado suboficial “falleció durante el enfrentamiento que vienen realizando las patrullas integradas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, contra tropas narcoterroristas asentadas en el lugar” (http://elcomercio.pe/peru/vraem/policia-muere-emboscada-narcoterrorista-vraem-noticia-464119).

El comunicado señala en que circunstancias se produjo la muerte del policía: “como consecuencia de las acciones ofensivas de combate que vienen desarrollando las patrullas conjuntas e integradas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en el distrito de Pucacolpa, provincia de Huanta, departamento de Ayacucho” (http://larepublica.pe/sociedad/1107937-vraem-suboficial-de-la-pnp-fue-asesinado-durante-una-emboscada-narcoterrorista).

Con esta nueva baja policial suman 9 policías abatidos por las columnas armadas del clan Quispe Palomino, en lo que de este año. Y solo un miembro de esta organización: “Ciro”, un hombre de base de esta organización de ascendencia ashaninka abatido por efectivos de la Marina el 1 de octubre pasado, en Huarcatan, Ayahuanco, Huanta, Ayacucho.. La relación de bajas es de 9 a 1. La desproporción es enorme.

Los datos son contundentes: los policías han sido los más golpeados con las narcoemboscadas. Los militares también tuvieron bajas pero pocas: dos soldados muertos, el 31 de julio y 1 de agosto pasado respectivamente en la zona de Nuevo Horizonte, en el distrito de Llochegua, Huanta, Ayacucho. La relación es de 9 a 2. El blanco de las narcoemboscadas son los policías.

Volvamos al comunicado. Ahí dice claramente que la muerte del suboficial de la policía se produjo como “consecuencia de las acciones ofensivas de combate que vienen desarrollando las patrullas conjuntas e integradas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en el distrito de Pucacolpa”. Ahora, el nuevo distrito de Pucacolpa tiene parte de su territorio en Vizcatan.

En otras palabras, las patrullas combinadas de las FFAA y Policía Nacional ingresaron a Vizcatan, zona controlada por las huestes del clan Quispe Palomino. Eso no aparece con claridad en el comunicado oficial. ¿Porque no mencionan que ingresaron a Vizcatan? ¿Quien o quienes tomaron la decisión de ingresar a Vizcatan, zona que las FFAA no pudieron controlar con el Operativo Excelencia 777 el 2008?

Dos fuentes confiables, explicaron donde entraron las fuerzas combinadas. “Los militares entraron a Vizcatán. Y ahí se bajaron al policía. Por eso que demoraron en sacar al suboficial muerto”, señalo. La fuente consultada no deja duda a donde ingresaron las fuerzas combinadas: Vizcatán. Asimismo, señalo: “un helicóptero entro a sacarlo y le dispararon a la nave. Le dieron varios impactos.”

La fuente contó algo más importante: “Es inútil exponerse en esa zona. Mas aun allá (en Vizcatan) En la zona de ellos (los Quispe Palomino. Desde que llegaron con el helicóptero, ya sabían en que momento atacarle. Es el terreno de José. Eso es torpeza”. La fuente prosiguió:

“Entraron en vano a Vizcatan porque a nadie se sorprende así. Solo encontraron la caleta de víveres que es de chacra (maíz, maní, fréjol esas cosas y un poco de ropas viejas que no usaban pero si tienen sus nombres”.

Las patrullas entraron a sorprender a las columnas armadas de José y salieron con un policía abatido que no fue fácil retirarlo de la zona y ropa vieja y alimentos varios. Lo peor pudo haber ocurrido: un helicoptero recibio varios disparos. Pudo caerse. Ese fue el resultado de ingresar a Vizcatan controlado por las columnas armadas.

La otra fuente de la zona refirió quienes habrían tomado la decisión de ingresar a Vizcatan: “El Almirante Calisto, General Herli Rojas y el coronel Terrones, jefe de la Dircote”. También refirió que hubo una opinión contraria a la que los mencionados jefes tomaron: “Que no entren y se metieron. Y mira lo que paso. Eso paso por no hacer caso a la recomendación de ingresar a Vizcatán”.

Esta fuente fue más duro: “No saben como operar. Se vengaron hasta mas. Que pena por sus familiares”. En suma, la muerte del suboficial Gómez Cuti pudo evitarse. Se tiene que investigar porque decidieron ingresar a Vizcatán, una zona no solo bajo control de las columnas armadas de “José” sino también -esto es lo más importante- una de las principales ruta de la droga.

Como dice una de las fuentes, el suboficial murio por la torpeza de ingresar a Vizcatán. Vizcatán no es una zona de terrorismo. Es una zona de narcoguerra: de enfrentamientos armados por la pasta y cocaína; por los insumos químicos. Es una zona de transito de la droga por mochileros y sicarios armados. Y, saliendo de Vizcatán, de enfrentamientos de entre los mochileros y bandas de asaltantes.

Es una zona donde la organización armada del clan Quispe Palomino tuvo tres laboratorios de refinamiento de cocaína y sus propios cocales (Parua, Pajarillo, etc.). Es la zona donde cobran cupos por kilo de droga y dan seguridad a la droga. Es también donde se acopia grandes volúmenes de cocaína para ser enviados, vía Huancavelica, a Lima. Eso es Vizcatán.

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Jaime Antezana Rivera

Consultor e investigador social de la problemática del narcotrafico en el Perú (1998-2015) y sus múltiples aspectos: amapola, coca, cocaína, látex de opio y morfina, violencia, política narcovuelos, lavado de activos en el Perú: Con diversas publicaciones (artículos, ensayos y papers temáticos y regionales y colaborador en cuatro libros) de este problema para el desarrollo, la seguridad y gobernabilidad . Investigador y analista de conflictos sociales (2008-2015) en las regiones con presencia de narcotrafico y violencia narcosenderista. Con experiencia y publicaciones (artículos, papers y ensayos) de regiones del norte del país (Amazonas,Cajamarca, Piura y La Libertad), Puno y Madre de Dios. Promotor e Investigador social de la problemática del desplazamiento forzoso (1988-1998) producto de la violencia política que el Perú vivió en los 80 y parte de los 90; promotor e investigador del retorno y repoblamiento de los desplazados a sus comunidades de origen en Ayacucho, Huancavelica y Apurimac, post conflicto. Investigador social de la violencia terrorista de Sendero Luminoso, las Fuerzas Armadas, los Comités de Autodefensa Campesina y las secuelas de la violencia política (1991-2015) en Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Junín y, desde 2007-2008, en el Valle del Río Apurímac y Alto Huallaga.

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