Jaime Antezana Rivera.

La producción de amapola, insumo básico para la obtención del látex de opio, esta en un proceso de expansión y consolidación en el Perú. Tres intervenciones policiales a plantaciones de amapola en Huari (Ancash), Huancayo (Junín) y Cajamarca, ocurrido desde enero hasta el mes de mayo pasado, confirman la consolidación y auge de la producción de amapola y opio en el país, el primer estupefaciente que llego y se consumió en el país desde, más o menos, 1845.

Debido a que Cajamarca es desde 1850 (El problema de las Droga, Cedro, Junio 2009) una zona de producción de amapola y opio, enfatizaremos sobre las operaciones de destrucción de plantas de amapola en Ancash y Junín, la primera en consolidación y la segunda de expansión. En caso de Ancash, según El Comercio, “unos 1.056 plantones de amapola fueron encontrados por la Policía…de la región Ancash-Huaraz en el distrito de San Pedro de Toma en la provincia de Huari” (https://elcomercio.pe/peru/ancash-policia-incauta-1000-plantones-amapola-417168).

El mencionado diario señala como la policía antidrogas logro ubicar las plantas, la extensión sembrada y las medidas de las plantas de amapola. “Personal policial, luego de un trabajo de inteligencia, llego hasta un terreno de aproximadamente 620 m2, ubicado a una hora y media de San Pedro de Toma. En el lugar se encontraron plantas de amapola de aproximadamente 30 centímetros a 1 metro de altura”. Las plantaciones de amapola se siembran, por lo general, en zonas alejadas y clandestinas.

¿Porque hay un proceso de expansión y, sobre todo, de consolidación de la producción de amapola y opio en Ancash? La producción de amapola en esta región arranco en 1999, específicamente en la quebrada de Quishuar, en Huari, donde la policía halló y destruyó 3000 de estas plantaciones (http://www.ipsnoticias.net/1999/09/peru-amapolas-por-coca-una-ilegal-sustitucion-de-cultivos/). Así, Ancash se convirtió en la primera región de expansión de la producción de amapola y látex de opio de las regiones aurorales: Cajamarca, Amazonas y Piura.

Posteriormente, se expandió a las provincias de Huaylas, Recuay, etc. Obviamente, que la producción de amapola y opio en Ancash, al igual que la marihuana, esta en una etapa de expansión y consolidación. En ese sentido, esta región marcha a ser una de las potencias en la producción del látex de opio. Los operativos policiales de destrucción de plantaciones de amapola y decomiso de opio, son insuficientes para frenar el acelerado crecimiento de la amapola, insumo básico del opio, morfina y heroína.

En el caso de Junín, según El Comercio, “Al menos 41 plantaciones de amapola hallaron agentes del Departamento Antidrogas (Depandro) de la PNP en los jardines de la Universidad Peruana Los Andes (UPLA), en la provincia de Huancayo, Junín” (https://elcomercio.pe/peru/junin/huancayo-hallan-41-plantaciones-amapola-jardines-universidad-436695). Si bien, según Correo-Huancayo, los docentes, alumnos y personal de jardinería no “se percataron que las plantas de coloridas flores eran amapolas”, sin embargo, hay antecedentes de este cultivo en Huancayo y otras zonas de Junín.

Así es: en noviembre del 2013, en el sector de Cajas Chico, en la provincia de Huancayo, la División de Seguridad del Estado…intervino dos viviendas…en las que se hallaron 80 plantones de amapola en la vivienda de Yolanda Arroyo Inga y 14 plantones en el predio de Domingo Arroyo Inga” (http://rpp.pe/peru/actualidad/hallan-mas-de-90-plantones-de-amapola-camuflados-en-plantas-ornamentales-noticia-647975). Pese a que uno de los propietarios refirió que las plantas de amapola “nacen de casualidad”, sin embargo, de acuerdo a las pruebas estaban “listas para su comercialización”.

Otro caso anterior. Tres años antes, el mes de mayo del 2010, la policía intervino y decomiso 92 plantaciones de amapola en el jardín de la empresa de agua potable, Sedam, de Huancayo (https://www.youtube.com/watch?v=J4gJfF7FElU). El cultivo de estas plantaciones estaban en la parte frontal de esta instalación pública y en plena floración. Tras estallar el escándalo, el jardinero fue obligado abandonar las instalaciones. ¿Era cultivado como una planta ornamental o era cultivado para obtener el látex de opio de sus flores? No se conoce las conclusiones de la investigación policial.

Estos hechos revelan que la producción de amapola, insumo básico para el opio, esta en pleno proceso de expansión en la región Junín. Pero no son los únicos datos existentes. El testimonio de un técnico agropecuario que trabajo en la provincia de Concepción, señalo lo siguiente: “en los distritos de Comas y Andamarca hay zonas de producción de amapola. Tiene flores muy bonitas y la mayoría de personas no conocen que de ellas de obtiene droga. Los que producen se aprovechan que la gente no sabe eso”.

Los datos empíricos de Ancash y Junín corroboran las dos dinámicas en la que se encuentra la producción de amapola en el Perú: expansión (Junín) y consolidación (Ancash) de la producción de opio. Y, en general, forman parte del auge en el que se encuentra la producción de amapola y opio en organismo nacional: son 13 regiones que tienen áreas de producción de estas plantaciones y, en cuanto a producción de los derivados opiáceos, estamos en pleno transito de látex de opio a morfina (Piura, Cajamarca y Amazonas).

Para muestra un dato global: hasta 1998, la producción de amapola y látex de opio se producía en tres regiones (Ayabaca y Huancabamba, en Piura, Amazonas y Cajamarca) y, desde 1999, que se expande a Ancash -la cuarta región- hasta la actualidad, la dimensión espacial de la producción del opio se ha incrementado un poco más de cuatro veces. Esto es recurriendo, básicamente, a las fuentes abiertas. El escenario principal de la elaboración del opio es el norte del país: Amazonas, Cajamarca, Piura, Lambayeque, La Libertad y Ancash.

Estamos ante el ascenso del narcotráfico asociados al opio y la morfina. Este ascenso ha colocado al Perú, en los últimos años, en el sexto o quinto puesto mundial en la producción de amapola y opio. Sin embargo, pese a que el opio fue el primer estupefaciente que llego y se consumió en el país (1845) y al notable crecimiento que viene experimentando, el narcotráfico vinculado a la producción y trafico ilícito de esta droga es poco conocido y dejado de lado por los gobiernos. Tan es así que, cuando se habla de narcotráfico o drogas, pocos lo mencionan.

Es un área gris. E invisible para los gobiernos y la estrategia nacional de lucha contra las drogas. La prueba: a contrapelo de la información de los operativos policiales de destrucción de amapola y decomisos de opio, no existe medición oficial de la superficie y la productividad de este cultivo. Sin duda alguna, que una investigación de campo y la medición nacional de las plantaciones de amapola, nos proporcionarían una gran sorpresa sobre la real dimensión de la producción del opio y su conversión en morfina en el país.

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Jaime Antezana Rivera

Consultor e investigador social de la problemática del narcotrafico en el Perú (1998-2015) y sus múltiples aspectos: amapola, coca, cocaína, látex de opio y morfina, violencia, política narcovuelos, lavado de activos en el Perú: Con diversas publicaciones (artículos, ensayos y papers temáticos y regionales y colaborador en cuatro libros) de este problema para el desarrollo, la seguridad y gobernabilidad . Investigador y analista de conflictos sociales (2008-2015) en las regiones con presencia de narcotrafico y violencia narcosenderista. Con experiencia y publicaciones (artículos, papers y ensayos) de regiones del norte del país (Amazonas,Cajamarca, Piura y La Libertad), Puno y Madre de Dios. Promotor e Investigador social de la problemática del desplazamiento forzoso (1988-1998) producto de la violencia política que el Perú vivió en los 80 y parte de los 90; promotor e investigador del retorno y repoblamiento de los desplazados a sus comunidades de origen en Ayacucho, Huancavelica y Apurimac, post conflicto. Investigador social de la violencia terrorista de Sendero Luminoso, las Fuerzas Armadas, los Comités de Autodefensa Campesina y las secuelas de la violencia política (1991-2015) en Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Junín y, desde 2007-2008, en el Valle del Río Apurímac y Alto Huallaga.

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