Todos los días observamos actos de corrupción a todos los niveles. Sobre todo, los países latinoamericanos -por desgracia- han sido víctimas desde este flagelo desde sus fundaciones, así como muchos países pobres alrededor del mundo. Esto quiere decir que la corrupción lo que trae es más pobreza y desigualdad entre la ciudadanía, que es la más afectada con toda la situación que solo favorece a unos cuantos.

Al ser un problema tan común, muchas personas piensan que no vale la pena luchar ya que no pueden hacer ninguna diferencia. Si es tu caso, mira estas razones para no rendirte. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. No se trata de estimular a las personas para que sean heroicos justicieros, sino para que hagan su parte sin importar el lugar donde se encuentren.

Si ves un acto de corrupción en tu área, puede ser desde el colegio, la universidad, el trabajo, puedes denunciarlo. Hay organizaciones en la mayoría de los países las cuales monitorean y ayudan a desenmascarar casos que permanecieron ocultos incluso muchos años. Si piensas que denunciar o mostrar tu posición firme en contra de la corrupción no vale la pena, mira a continuación las razones que te convencerán de hacerlo:

-Valores: cuando permaneces callado frente a una injusticia que pasa frente a tus ojos, no estás actuando en base a los valores de respeto hacia los demás, ni te estás respetando a ti mismo ya que cuando te reservas tus opiniones, quiere decir que no las consideras importantes.

Cuando permaneces callado ignoras la importancia de la igualdad entre todos, el valor del trabajo duro, de la meritocracia y por supuesto, de la justicia.

-Para dar el ejemplo: puede que te de miedo realizar la denuncia del caso de corrupción que conoces porque consideras que puede ser peligroso, o porque crees que quizá no te está afectando a ti directamente, pero eventualmente lo hará. Todos los casos de corrupción afectan colectivamente a la población debido a que cada caso se suma sobre el otro, haciendo cada vez más difícil salir del atolladero.

También puede ocurrir que otras personas estén como tú; debatiéndose si deben denunciar lo que han visto o hacerse la vista gorda, y si tú rompes el silencio podrás dar el ejemplo a otros que podrían secundarte, lo que haría tu declaración más contundente y por ende, habrá más posibilidad de cambio.

-Para hacer la diferencia: quizá tu denuncia no arranque el problema de raíz, pero sí dejas de ser cómplice de un sistema en el que todos hemos caído sin darnos cuenta. Demostrarás a otros que no eres parte de ello y no estás dispuesto a omitir las cosas que deben ser erradicadas.

Tal vez pienses que no puedas hacer la diferencia, pero recuerda que han caído presidentes de países, dueños de grandes corporaciones, entre otras personas de poder. Todo a partir de investigaciones que comenzaron siendo pequeñas semillas.

-Si todos lo hicieran el mundo cambiaría: las personas siempre quieren ver cambios en el mundo, pero en realidad no están dispuestos ellos a dar el primer paso para el cambio. La mayoría de la gente le echa la culpa de los problemas comunes al gobierno, a sus vecinos, a la economía, a la situación, en fin, siempre a otros. Muy pocas personas se toman su cuota de responsabilidad en serio.

Si cada uno lo hiciera, definitivamente el mundo sería un lugar diferente, con una convivencia más sana y un mejor lugar para criar a las nuevas generaciones. Aun así, es más sencillo señalar a quienes creemos que deben resolver nuestros problemas en vez de hacer nuestra parte.

No permitas que los demás te arrastren al vacío de la indiferencia, porque una vez que estás ahí va a ser muy difícil que salgas. Mantente firme en lo que crees y con tu empuje se la influencia que se necesita para que haya un cambio generalizado. Si no te crees lo suficientemente persuasivo, aprende cómo serlo en Gananci.

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