Jaime Antezana Rivera.

Los fujimoristas llaman “rojetes”, “terrucos” o “caviares” a todos los antifujimoristas. Y, muchas veces, no hacen diferencias entre sectores liberales democráticos y de izquierda. A todos les endilgan esos epítetos zahirientes.

Así, resulta que Rosa María Palacios, quien se define como liberal, es una “caviar”. Igual, el también liberal, Augusto Alvarez Rodrich es otro “caviar”. Lo que no se han atrevido a decirles es “rojete” y “terruco”.

Incluso, a muchos de ellos no les falta ganas de decirle “caviar” a Mario Vargas LLosa, un paladín del liberalismo latinoamericano y a distancias siderales de la izquierda. Lo que sí le dicen es “resentido” por la derrota de 1990.

O sea, ni los sectores liberales democráticos se salvan de los insultos de los fujimoristas. Son “caviares”. A los sectores democráticos de izquierda antifujimorista, los llaman “rojetes” o “terrucos”. Los acusan de “terrucos” o “pro-terrucos” .

Estigmatizando al antifujimorismo. “Rojetes”, “terrucos” y “caviares”.

¿Que buscan con el uso de esos dicterios los fujimoristas o los fujitrolls? Estigmatizar al vasto abanico de sectores sociales -la mitad o un poco más de la mitad del país- que condenan al fujimorismo. Y que, desde el 24 de diciembre pasado, exigen anular el indulto a Alberto Fujimori.

Su propósito es estigmatizarlos como “rojetes” y, sobre todo, “terrucos”. ¿Para qué? Para que, en su razonamiento simplista y, a la vez, perverso, la población los vea como “terroristas”, senderistas o amigos de los “terroristas” y/o senderistas.

Visto “in globo”, el objetivo es presentar al antifujimorismo social y político como -a los liberales democraticos- “caviares” y -a los de izquierda- como “terroristas” o “pro-terroristas”. O, en el caso de la izquierda, como primos hermanos de SL y, por lo tanto, violentistas.

Ahora, justo cuando se esta realizando marchas nacionales contra el trucho “indulto humanitario” al ex dictador Alberto Fujimori, ha arreciado esos epítetos. En esa ardua campaña están los fujimoristas confesos y los fujitrolls.

¿Cual es el escenario principal de esta coprolalia fujimorista? Las redes sociales (facebook, twitter, etc). Estos espacios virtuales se han convertido en verdaderos un campo de batalla y de estigmatización donde ellos pontifican quien es “terruco” o “pro-terruco”, o “caviar”.

La idea es que la población perciba a los que marchan contra el indulto como “rojetes” o “terrucos” o “caviares”. Por lo tanto, que las movilizaciones no son expresiones ciudadanas pacificas de condena al indulto sino acciones violentistas o “terroristas”.

El fujimorismo no derrotó a SL. La “apropiacion” de esa derrota.

¿Desde cuando el fujimorismo se convirtió en la fuerza encargada de sindicar quien es “rojete”, “terruco”, “pro-terruco” y “caviar” a los sectores de izquierda y liberales democráticos? Exactamente no lo sabemos. Pero fermento en los 90. Y se expresa hace varios años.

¿En que se basan para pontificar así? Se basan en lo siguiente: que Fujimori derroto al terrorismo. Tanto a SL como al MRTA. ¿Es cierto eso? Es una verdad general. Por ejemplo: la derrota de Sendero Luminoso (SL), fruto de la captura de Abimael Guzmán, se produjo en su gobierno.

Sin embargo, la captura de Abimael Guzmán, el hecho clave de esa derrota, fue obra del GEIN. No fue obra del SIN de Montesinos ni de Alberto Fujimori. El segundo estaba pescando en Loreto. Ambos se enteraron, como todos, por los medios de comunicación.

Es más, no quisieron capturarlo. Así es: una orden del más alto nivel del gobierno fujimontesinista evito que Guzmán, el jefe del senderismo, fuera capturado en diciembre 1990. Lo salvaron. ¿Por qué? Pregúntenle a Fujimori en su residencia de La Molina.

En el caso hipotético de que el GEIN hubiera informado a Fujimori y Montesinos que tenían a Guzmán o “cachetón” seguramente no habría capturado a fines de setiembre de 1992 y, sin duda, que el terrorismo senderista hubiera seguido hasta que ellos lo decidieran.

Tampoco les pertenece la derrota de SL en la sierra central y sur (Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Junín). Eso fue obra de los Decas. Entre 1984 hasta 1990, en lo fundamental, las Decas derrotaron a SL en Ayacucho, Huancavelica y Junín.

Resumiendo: la derrota de la principal organización terrorista que puso en cuestión la viabilidad del país, SL, se produjo en el gobierno fujimorista pero no fue obra de la dupla Fujimori-Montesinos. Lo que si les corresponde plenamente el el develamiento de la casa del embajador japones por el MRTA.

Eso los obligo a implementar un plan. El plan fue “apropiarse” psicologicamente de la derrota del terrorismo senderista. Igualmente se “apropiaron” de la derrota de SL en manos de los ronderos de la sierra sur y central. A ellos solo les entrego armas.

Tuvieron que presentar a Guzmán en traje a rayas y en una jaula. Y, utilizando toda la prensa, se presentaba -y sigue- como el gobierno que derroto a SL y, en general, al terrorismo. Se erigieron como vencedores del terrorismo. Lo que hicieron es montarse sobre los logros del GEIN o que heredaron de atrás.

Las negociaciones de Montesinos y Abimael Guzmán: El fujimorismo es pro “terruco”.

Otro hecho cuestiona la imagen de vencedores de SL y revela lo que es el fujimorismo. En efecto, a menos de un mes de la captura de Guzmán, Fujimori envió a Montesinos a conversar/negociar con el mismo que presentaron en traje a rayas y enjaulado.

Esa es la verdad. Las conversaciones con Guzmán empezó el 18 de octubre de ese año, en la isla San Lorenzo. Montesinos las llamó “conversaciones académicas”. Según Miguel Ramírez, las visitas del “Doc” se realizaron “durante tres semanas…, todos los días, de manera ininterrumpida”.

Las “conversaciones académicas” supuso que Guzmán se reúna con Elena Iparraguirre. Después un tema de Franz Sinatra para los “tortolos” Guzmán-Iparraguirre. Siguió la torta de chocolate para Iparraguirre. Los paseos en lancha para la pareja Guzmán-Iparraguirre. El envió de revistas y libros.

Eso no es todo. A Guzmán se le permitía realizar llamadas internacionales. Y, lo que cuestiona que haya quebrado a Guzmán con la música de Franz Sinatra, se cambio las condiciones de reclusión, se otorgo facilidades increíbles. Y lo más grave: se apoyo reuniones de los dirigentes senderistas que estaban en diversos penales del país.

Esas reuniones y negociaciones duraron un año. Así es, hasta el 3 de octubre de 1993, cuando Guzmán leyó y firmo una carta solicitando un “acuerdo de paz” al “presidente Alberto Fujimori” ante la prensa nacional. Y, para que no quede duda de quien lo hizo, al costado estaba Montesinos.

Colofón: el fujimorismo es el real pro “terruco” y, por lo tanto, “pro-rojete”. Ahí están los vídeos y las fotos que lo prueban. Es, además, el responsable de reconstrucción actual de Sendero Luminoso (SL). No fue, pues, necesario, el golpe de estado para luchar contra el terrorismo.

Es necesario restablecer la verdad histórica: el fujimorismo es la fuerza real y verdaderamente “pro-terruca” y “pro-rojete” que existe en el país.

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Jaime Antezana Rivera
Consultor e investigador social de la problemática del narcotrafico en el Perú (1998-2015) y sus múltiples aspectos: amapola, coca, cocaína, látex de opio y morfina, violencia, política narcovuelos, lavado de activos en el Perú: Con diversas publicaciones (artículos, ensayos y papers temáticos y regionales y colaborador en cuatro libros) de este problema para el desarrollo, la seguridad y gobernabilidad . Investigador y analista de conflictos sociales (2008-2015) en las regiones con presencia de narcotrafico y violencia narcosenderista. Con experiencia y publicaciones (artículos, papers y ensayos) de regiones del norte del país (Amazonas,Cajamarca, Piura y La Libertad), Puno y Madre de Dios. Promotor e Investigador social de la problemática del desplazamiento forzoso (1988-1998) producto de la violencia política que el Perú vivió en los 80 y parte de los 90; promotor e investigador del retorno y repoblamiento de los desplazados a sus comunidades de origen en Ayacucho, Huancavelica y Apurimac, post conflicto. Investigador social de la violencia terrorista de Sendero Luminoso, las Fuerzas Armadas, los Comités de Autodefensa Campesina y las secuelas de la violencia política (1991-2015) en Ayacucho, Huancavelica, Apurímac y Junín y, desde 2007-2008, en el Valle del Río Apurímac y Alto Huallaga.

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