El desarrollo económico alcanzado por el Perú durante los últimos años es bien conocido en la región latinoamericana, llegando a desplazar lugares que anteriormente ostentaban países como Venezuela, nación petrolera que desde hace dos décadas a diezmado su economía y la de sus ciudadanos, como consecuencia de las políticas populistas implementadas desde la llegada de la llamada revolución Bolivariana impulsada por el difunto ex-presidente Hugo Chávez y continuadas por su sucesor Nicolás Maduro.

A pesar de que muchos de sus ciudadanos permanecen en esa nación caribeña buscando cómo luchar contra el gobierno de Venezuela otros miles se han visto obligados a tomar la difícil decisión de emigrar en busca de mejores condiciones y de un futuro de prosperidad y progreso para sus familias.

Lamentablemente, la prospera Venezuela del siglo XX se extinguió, y hoy no brinda ni siquiera las condiciones mínimas para el bienestar de sus ciudadanos.

En la actualidad resulta un tema común entre los venezolanos la pregunta ¿Y tú cuando te vas? y es que no hay familias, grupos de amigos, compañeros de trabajo, y en fin, cualquier escenario de la sociedad, que no se haya visto desmembrado por el fenómeno migratorio que experimentan.

Asimismo, es muy común que la opción favorita entre los venezolanos que emigran sea el Perú, esta nación andina, ampliamente conocida por sus lugares turísticos emblemáticos como Machu Picchu y por su imponente ciudad capital Lima, es avizorada como un destino de ensueño, una oportunidad de volver a empezar, de recuperar la calidad de vida y de sentir que existe un futuro más allá de su tierra natal.

El dolor de partir

La sensación de ir en búsqueda del sueño anhelado es tan grande como el sentimiento de dolor por dejar todo lo que conocemos atrás. Una forma de explicarlo de forma visual es la representación artística del escultor Frances, Bruno Catalano, quien ideó una serie de esculturas surrealistas denominadas “Les voyageurs” que pueden apreciarse en el puerto de la ciudad de Marsella, que transmiten el carácter y la determinación del emigrante en contraste con la fragilidad del ser humano ante los cambios y desafíos.

Ambas esculturas representan a un ciudadano europeo de los miles que decidieron embarcarse hacia el nuevo mundo para escapar de la guerra, el artista representó de forma magistral el vacío que queda en el corazón y el estomago, cuando se toman las valijas para emprender otros rumbos.

Un país de puertas abiertas

Ante la gravedad de la crisis humanitaria que vive Venezuela, el Perú ha sido el país que ha expresado con hechos la mayor muestra de solidaridad, y es que contrario a medidas que buscan frenar el flujo migratorio tales como la exigencia de visas impuestas por Panamá y Honduras, la nación Inca ha facilitado el ingreso y la permanencia en el territorio de éstos hermanos sudamericanos, con un permiso temporal de permanencia (PTP) que según la Superintendencia Nacional de Migraciones ha permitido a más de 21 mil venezolanos formalizar su condición.

Entre los beneficios que les otorga el PTP está el poder obtener un empleo formal y un número de registro único de contribuyentes (RUC) para pagar los impuestos correspondientes, permitiéndoles de esta forma acceder a servicios de salud, educación y banca, solventándoles muchos de los problemas a los que se enfrentaban al tener una condición migratoria ilegal.

A esto se suma la medida implementada desde el pasado mes de septiembre del 2017 en donde son reconocidos los títulos educativos obtenidos en Venezuela, tales como de: Bachiller, título profesional, maestrías y doctorados. Así mismo se les permite continuar sus estudios de primaria o secundaria a los menores de edad.

Aportar al desarrollo del Perú

La mayoría de los venezolanos que emigran son jóvenes, profesionales, con estudios universitarios y con un deseo inmenso de superación. Es por ello que su ingreso al país ha sido una experiencia interesante, pues su objetivo es contribuir al desarrollo de una nación amiga, que se muestra solidaria y dispuesta a poner en su camino las oportunidades arrebatadas en su tierra.

Tal parece que este proceso de adaptación cultural y social no será difícil, pues la voluntad de trabajo demostrada por esta creciente colonia extranjera ha logrado llenar espacios vacios y ya se encuentran dispuestos a desarrollar emprendimientos en este nuevo mercado.

De todo esto, vale la pena leer entre líneas para darnos cuenta que nuestro el Perú, y que los venezolanos se convertirán en un engranaje más para el motor que impulsa al Perú del futuro, en el que nuestra rojiblanca encabezará el crecimiento de la región y la expansión de nuestra integración hacia el resto del mundo.

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