Cuando oímos hablar de corrupción, usualmente nos ponemos a pensar en el gobierno de nuestro respectivo país. “¡Qué gobierno tan corrupto!” podemos decir y quizás se nos ponen los pelos de punta al saber que los países latinoamericanos son los que tienen un mayor índice de corrupción.

Hay veces que los actos corruptos que hemos presenciado son tan grandes que esperamos que la justicia pueda con estas personas y al ver que usualmente no pasa nada, pues entonces solo nos queda esperar que el karma haga de las suyas y la ley de causa y efecto le devuelva todo lo malo.

Todo esto lo presenciamos como espectadores; sin embargo, nunca nos ponemos a analizar qué tan grave es esta situación y como absolutamente todos somos o hemos sido parte del problema.

El gobierno, aunque tiene parte muy importante en esto, es tan solo una pieza en el tablero que representa a la sociedad del país. Antes de ser presidentes, ministros o cancilleres fueron ciudadanos comunes y por esa razón, la base de la corrupción se encuentra mucho más allá de las elecciones o del lavado de dinero por parte de gobernantes. ¡El problema de la corrupción empieza desde nosotros mismos, mucho tiempo antes de ser el jefe de estado de un país!

La ética del ciudadano común

¿Alguna vez te has preguntado como dos niños de la misma edad pueden ser tan diferentes? Uno roba y golpea, otro estudia y dice la verdad ¿por qué son tan distintos? Porque sus conceptos de qué está bien y qué está mal o la importancia que le dan a sus actos, distan mucho uno del otro.

¿Por qué sucede esto? Porque desde pequeño los valores que le han inculcado no han sido los mismos. No se reprende al niño cuando viene con algo que no es suyo de la escuela, se resta importancia a cuando se salta la fila para obtener lo que quiere o incluso dice que no comió un bocadillo, solo para que le den otro.

Ese es el tipo de comportamiento que hará que ese niño crezca restándole importancia a los actos que no son correctos y así, se disminuye el valor de las personas éticas bajo el falso pensamiento que son “lentas o sosas”. Las personas desean que los demás hagan lo correcto, mientras ellos hacen lo que les beneficia.

¿Qué pasaría si todos recibieran la misma educación severa en cuanto a los malos actos? ¡Seguro el mundo sería distinto!

Los pilares de la sociedad que ayudan al crecimiento de la corrupción

  • Educación:

La educación es lo más importante que puede tener un país; sin embargo, es una de las áreas más manchadas por los actos corruptos. ¿Alguna vez pagaste o viste a alguien pagar para poder aprobar? ¿Te copiaste en un examen o facilitaste que alguien se copiara? ¡Entonces has estado cerca de estos actos!

Puede que al inicio sientas que tu única salida para poder aprobar sea pagar… pero ¿te detienes a pensar que quizás esa materia es importante para tu profesión? ¡Quizá sí debes aceptar que reprobaste y tomar esta segunda oportunidad para aprender y ser mejor! ¿Dejarías tu vida en manos de un médico si supieras que se graduó pagándole a los profesores? Probablemente no, pero esto pasa muy a menudo.

Una educación mediocre crea profesionales mediocres y ese es el principio de la caída de una nación. ¿Se culpa nada más a los profesores o también a quienes aceptan? Es necesario empezar a reflexionar sobre todo.

  • Las leyes:

¿Cómo se espera que un ciudadano cumpla las leyes si los encargados de hacerlas valer son corruptos? ¿Y cómo se espera que los policías dejen de ser corruptos si los ciudadanos continúan con su juego? Sitios como Gananci, ofrecen guías para ganar dinero rápido, legal y fácil; sin embargo, todavía existen personas que prefieren valerse de la corrupción para obtener más ganancias.

¿Te estacionaste mal? ¡Acepta tu multa! Es mejor perder algo más de dinero y reconocer un error que darle menos cantidad a una persona que sigue haciendo las cosas mal. Si las personas dejan de aceptar malos tratos, entonces los corruptos dejarán de ofrecer. Una nación sin leyes es una receta fatal para el caos.

No seas partícipe de un ciclo interminable de corrupción y atrévete a salir del molde para lograr un país mejor, recuerda que tú también eres parte de la construcción de tu nación. Crea buenos hábitos en los niños y asegúrate de demostrarles con el ejemplo cómo las cosas pueden funcionar si se es honesto, justo y responsable. Si mejoramos como ciudadanos, todo empezará a mejorar con nosotros. ¡El cambio lo haces tú!

 

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